Un Iron Man 3 desmitificador del superhéroe desmitificado

Tuve el honor de ser uno de los primeros treinta alcoyanos -no eramos muchos más en la sala, un grupo de jóvenes frikys de Marvel, varias parejas y yo- que pudieron ver en el día de su estreno en su primera sesión a las 16’50 horas en los cines ABC la tercera entrega del Iron Man de Robert Downey Jr. Me pareció bastante extraño este ‘Iron Man 3′. Si ya de por si se trata de un superhéroe desmitificado, en esta tercera entrega todavía se trata de desmitificarlo más aún, lo que por momentos me dejó algo desconcertado por excesivo.

Si bien a Downey Jr. el papel de Tony Stark le va como anillo al dedo -también el de Sherlock Holmes, por cierto- en esta ocasión el engreido y juerguista supermillonario, superdotado y experto en fabricación de armas, ha sentado la cabeza con su secretaria de toda la vida, Pepper Potts, la eterna Gwyneth Paltrow, y ha perdido ese toque rufián, transformándose en un obsesivo con sus juguetes. Eso le hace más vulnerable para su nuevo enemigo -de nombre bastante curioso, Mandarín, como aquella marca de flanes- interpretado por Sir Ben Kingsley, ‘ayudado’ por Guy Pearce y Rebecca Hall. Así, Stark se pasa casi toda la película contra las cuerdas, arrastrando lo que por momentos solo es chatarra, intentando encontrarse a si mismo y enfrentándose a unos supersoldados casi inmortales, hasta la apoteosis final en un enorme carguero.

Entretenida como siempre pero falta de algunas más de las escenas habituales que todos los fans esperamos de este tipo de films de la factoría Marvel y que sí se habían visto en las dos primeras entregas y en Los Vengadores, en los que el señor Stark tiene gran protagonismo. Por cierto, después de todos los títulos de crédito hay que esperar, pues aparece la habitual escena extra, corta pero divertida.

Oblivion: una futurista-postapocalíptica cinta de acción con ‘trellat’

Parece haberse puesto de moda, cada vez, más realizar películas futuristas de carácter postapocalíptico. Pocos son los films futuristas en los que en el 2070, o alguna fecha por el estilo, todo en el Planeta Tierra es bonito y sus habitantes son felices. Más bien al contrario, siempre hay algo que lo ha destruido y sus pocos supervivientes sobreviven como pueden -eso de sobrevivir como podemos también lo hacemos ahora en el 2013. En este caso, la propuesta que encabeza Tom Cruise, quien pese al paso de los años sigue siendo cabeza de cartel y además productivo en lo que a taquillaje se refiere, ‘Oblivion’ me pareció una original, curiosa y bien llevada trama, en la que Jack Harper -curiosamente en su anterior película Cruise se llamaba Jack Reacher- es un vigilante de lo que queda de Planeta tras una guerra, en la que si bien se ganó a los invasores alienígenas, el precio que se tuvo que pagar por ello, fue la destrucción que gran parte de la misma. Jack arregla ‘droides’ vigías de los ataques de unos misteriosos personajes llamados ‘scavangers’. Sus sueños le indican que no todo es lo que parece y la aparición primero de Olga Kurylenko -una de las últimas chicas Bond- y del gran Morgan Freeman después, le dejan claro que está muy equivocado. Si bien es cierto que con un guión tan complejo dejan algún cabo suelto y el final recuerda un poco al ordenador de Terminator, Skynet, mezclado con la Estrella de la Muerte, aún así resulta entretenida e interesante.

Añadir un par de líneas diciendo que también fui a ver ‘Un amor entre dos mundos’ y la mezcla entre pastelito futurista con dosis también de paisajes apocalípticos me resultó en este caso surrealista a más no poder y es que el título de la película, entre dos mundos, es tal cual, un mundo encima y otro abajo, con una columna que los une, lo que hace que unas personas vayan cabeza abajo respecto a otras que van cabeza arriba, lo dicho surrealista. Ni la presencia de la mítica MJ del original y auténtico Spiderman, Kristen Dunst, logra salvar el film.

Ultima nota: hoy estreno de ‘Iron Man 3′, el regreso de otro superhéroe Marvel pero sobre todo el de Robert Downey Jr. en un papel hecho a su medida.

Si fuera fácil… pero no lo es, ni mucho menos

‘Si fuera fácil’. La última sesión antes de su desaparición definitiva de los cines alcoyanos. Otras dos personas conmigo en toda la sala. A las 20 horas -ventajas de tener tanto tiempo libre. 22 horas. Salgo hecho un lío. La película que protagoniza Paul Rudd, curiosamente el único actor que pese a salir en ‘Friends’ -el novio de Phoebe- sigue más o menos vivo, cinematográficamente hablando, puesto que las cada vez más esporádicas apariciones de Jennifer Aniston van de mal en peor, sin que llegue mi ansiada ‘Friends, la película’ - no me gustó, por cierto, que Rudd en una frase de este film se metiese con Ross-, y una desconocida para mi, Leslie Mann, pese a tener un amplio currículum a sus espaldas, es un moderno ‘pastelito’ en el que nada es ideal, nada es fácil, como la vida misma… excepto el final ‘made in Hollywood’. Así su título en español diría que está más acertado que el original USA ‘This is 40′, porque yo tengo 40 -la protagonista se comenta que nació el 5 de diciembre del 72, justo cuatro días antes que yo- y mi vida para nada es igual a estos cuarentones, aunque también reconozco que lo mío es una rareza.

El film de Judd Apatow, creador de ‘Virgen a los 40′ -este hombre tiene una fijación con esa edad- o ‘Lío embarazoso’, habla de la etapa media de la relación de pareja, en la que toda la pasión inicial ideal, ha desaparecido devorada por la rutina. Se fija justo en el instante en el que la relación se tambalea y, o se analiza bien los problemas y se solucionan, o acaba rompiéndose, algo que ahora, por lástima, está pasando cada vez más. Pero aquí viene lo mejor de todo y es que se trata de una película familiar a más no poder. Y es que tras un paseo por wikipedia, me entero que Leslie Mann y Judd Apatow, son pareja, y como era lógico pensar, la dos hijas de la Pete y Debbie, en el film, Iris y Maude Apatow, Charlotte y Sadie, son hijas reales de Judd y Leslie. Para colmo Paul Rudd ya hizo de esposo de Leslie en ‘Lío embarazoso’, siendo Leslie la hermana de la protagonista Katherine Heigl, por lo que este film una especie de ‘spin-off’. Vamos que todo queda en casa.

A la película no le falta esa atención tan habitual en las comedias norteamericanas modernas a lo escatológico y al mal gusto -también es curioso que el protagonista, aficionado a la bicicleta, lleve un malliot de Livestrong, la fundación creada por Lance Armstrong, el rey de los dopados- frente a algunos momentos divertidos, pero sobre todo reales. Entre los secundarios destacar a Jason Segel, Marshall de ‘Cómo conocí a vuestra madre’, John Lithgow y Albert Brooks para los extraños padres, y sobre todo la reaparición de una espléndida Megan Fox tras su maternidad. Se me olvidaba decir que lo que me convenció finalmente para ir a verla fue su leyenda en la carátula: “Una comedia para los que se niegan a crecer”. Hablaba de mi.

Añadir por último que después vi ‘La trama’ también en su última sesión. El film hace honor a su nombre, la trama de la película está bien contada, es interesante, aunque nada nueva, pero su desenlace te deja un poco helado. Mark Wahlberg, Catherine Zeta Jones y Russell Crowe, forman un triángulo de buenos actores que están algo desaprovechados por la propia trama, en la que un detective privado, antiguo policía -un clásico en el cine- se ve en la obligación de desenmascarar al poderoso alcalde de Nueva York que le había contratado, es decir que te quedas cómo si ya hubieses visto anteriormente todos esos detalles en mil películas anteriores.

John McClane se está haciendo mayor

En su día, hace ya 25 años, ‘La jungla de cristal’ se convirtió un film que revolucionó el cine de acción. De forma inesperada, nacía una especie de antihéroe, fumador, borde, casi divorciado, desencantado de la vida, que, sin querer, tenía que salvar uno de los edificios más famosos del cine, el Nakatomi Plaza, de las garras del genial Alan Rickman y sus secuaces. Una antítesis de los fibrados Stallone, Schwarzenegger, Van Damme, Norris… Corría el año 1988 y por una vez los tíos que traducen alegremente los títulos estaban algo inspirados y pasaban del ‘Die Hard’ original, Duro de matar, optando por esta jungla cristalina, algo que se les volvería en contra en las siguentes entregas, pues estas iban a estar ambientadas en un aeropuerto, en Nueva York, ante un terrorista informático y en ésta, Moscú. Y es que 2013 ha llegado La Jungla 5, aunque no se atreven a poner el número por ninguna parte y se limitan a subtitular ‘Un buen día para morir’. 

Bruce Willis ha vuelto a cumplir con la rutina de meterse cada x años en la piel del policía que acaba tiroteado, magullado y con una camiseta interior blanca llena de sangre -en la primera sin zapatos- esta vez compartiendo disparos con su hijo, John Jack Jr. pero sin dejar de lado su media sonrisa con la boca apretada y su sistema básico de matar a los malos. Pero si la segunda parte todavía aguantó bien el tirón de la primera, en la tercera pese a tener en frente a Jeremy Irons y como aliado a Samuel L. Jackson ya empezó a decaer y en la cuarta a ser prescindible. En esta quinta es ya solo para los muy, muy, muy, fans de Bruce. No en vano su extensión es de poco más de hora y media, acostumbrado a films de dos horas y media o tres. Ahora solo queda esperar a que pasen unos añitos para vez a McClane de nuevo, no sé si esta vez ya protegiendo a sus nietos y con una residencia de la tercera edad acristalada como nueva ubicación de la sexta entrega.

Se cumplieron los pronósticos en el duelo ‘Argo’ vs ‘Lincoln’… desafortunadamente

Los premios previos hicieron que la injusticia, en mi opinión, me resultase menor o al mejor dicho menos inesperada. ‘Argo’ es una muy buena película, perfectamente elaborada, con un guión inmejorable, dado que está basada en una historia real, y como suele decirse la realidad siempre supera la ficción, con unas buenas interpretaciones, original y con una parte final muy emocionante… pero no creo que sea la mejor película del momento. Sé que estas palabras van en contra de resto del universo cinematográfico, del resto de seres humanos a los que se les ha ocurrido escribir unas lineas sobre este film y en contra de un montón de académicos que la han votado como mejor película, pero yo sigo prefiriendo, y siempre preferiré, ‘Lincoln’ entre el ramillete de nominadas. Más allá de los habitualmente espléndidos Steven Spielberg, Daniel Day Lewis, Tommy Lee Jones, Sally Field, John Williams.. solo por la trascendencia de lo qué cuenta y cómo lo cuenta, ya merece ser premiada. Señores académicos, lo siento, pero no estoy de acuerdo. Ah, y tampoco lo estoy con el premio a mejor actriz principal, Jennifer Lawrence, como joven e inestable viuda de ‘El lado bueno de las cosas’. Está convincente la chica pero no para llevarse a casa una estatuilla.